En 2019 se denunciaron en la Argentina 23 avistamientos de naves extraterrestres, incluyendo esta foto tomada en TUCUMAN

No fueron OVNIs, fueron OVIs: objetos voladores identificados. En Argentina se denunciaron, durante todo 2019, 23 casos de avistamiento de presuntas naves extraterrestres.

Todos ellos fueron investigados. Muchas de las confusiones obedecen a cuestiones que se producen por eventos fotográficos, ópticos, astronómicos o aeronáuticos, y a razones de una extraña inverosimilitud: OVNIs que en verdad eran excrementos de aves, barriletes, globos de helio o burbujas de jabón.

Los enigmas son refutados y resueltos por un organismo estatal, el Centro de Identificación Aeroespacial (CIAE) a cargo del Comodoro Rubén Lianza.

Su tarea consiste en generar información para satisfacer requerimientos de organismos superiores mediante el análisis y la interpretación de imágenes en rango infrarrojo y en rango óptico, y en prestar servicio público de atención a denuncias ciudadanas de avistamientos de OVNIs.

“Organizar, coordinar y ejecutar la investigación y análisis de eventos, actividades o elementos presentes u originados en el aeroespacio de interés; identificar sus causas e informar las conclusiones a los organismos pertinentes que las requieran”, es la descripción oficial.

Los episodios son interpretaciones honestas pero erróneas de objetos ordinarios en el análisis integral de la evidencia y excepcionales en la observación instantánea. El Comodoro Lianza contó, en diálogo con Infobae, cuál es el servicio del organismo: “En época de paz y como tarea secundaria, el CIAE analiza las imágenes o videos que nos hace llegar la ciudadanía, lo cual es beneficioso para ambos. Por un lado para los ciudadanos porque se les brinda una respuesta certera, metódicamente fundamentada sobre las posibles causas de su avistamiento, y para nosotros por el hecho de obligarnos a analizar imágenes complejas, algunas que están incluso más allá del límite de lo interpretable. Ese alto grado de dificultad es muy aprovechable, porque no solo contribuye con el adiestramiento sino que nos obliga a estar permanentemente perfeccionando nuestro método de trabajo”.

Él lidera el equipo de trabajo desde 2015. Se resolvieron todos los casos que la ciudadanía envió. Todos fueron, finalmente, OVIs. El primer año ingresaron 10 consultas. En 2016 se denunciaron 40 sucesos. En 2017, 17. En 2018, 21. Y el año pasado, 23; y se rechazaron 4 denuncias por documentación escasa y por filmaciones digitalmente modificadas.

En paralelo, también se analizan casos enigmáticos de la historia argentina y americana. “No corremos detrás de lo paranormal, servimos para ser respuestas con un minucioso análisis de imágenes y aplicación de métodos”, aclaró el Comodoro.

Sus investigaciones se sustentan en la “Navaja de Occam”, un axioma metodológico que se encuadra en varios nombres: “Navaja de Ockham”, principio de economía, principio de parsimonia o de simplicidad. Es atribuido al monje franciscano y filósofo Guillermo de Ockham, quien en su razonamiento sentó las bases de la ciencia moderna. Dijo: “En igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable”.

Lianza recurre a este principio, estrategia, idea, técnica, teoría o enunciamiento para buscar las explicaciones más sencillas de los fenómenos alienígenas. A continuación, los 23 objetos voladores no identificados en el cielo argentino, discriminados por la causa de su confusión.

Uno de los casos de avistamiento denunciado ocurrió el 7 de noviembre de 2019, en Alberdi, Tucumán.

Fue denunciado por Adriana Ortiz, y se determinó que se trató de un caso de “lens flare”, como se lo conoce en inglés, destello o reflejo de lente en su traducción.

El avistamiento extraterreste en realidad fue un engaño óptico, por reflejo del lente interno.

Los falsos objetos “alienígenas” aparecen en la imagen porque “porque los rayos que inciden en la cámara, llegan directamente al sensor pero una pequeña porción de la luz del rayo incidente, se refleja en la cara interna del lente delantero, luego rebota en la cara externa y finalmente vuelve a entrar a la cámara, imprimiendo una imagen ‘fantasma’ en el lado opuesto del sensor”.

Para la comprobación, se apela al método de la geometría óptica, donde queda constatado que la fuente luz causante del efecto está en posición equidistante con el reflejo interno del lente. Las imágenes, separadas en cuadrantes por dos diagonales, y la simetría de los puntos lumínicos son elocuentes.

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