Alzheimer: hay influencia genética, pero también factores ambientales

El referente del Programa Provincial para el Abordaje Integral de la Enfermedad de Alzheimer y otras Demencias, doctor Luis Larcher, habló con LV12 sobre esta patología.

Cada 21 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Alzheimer, proclamado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), con el objetivo de visibilizar una enfermedad que afecta no solo a quien la padece, sino también a sus cuidadores y familias.

En diálogo con LV12, el referente del Programa Provincial para el Abordaje Integral de la Enfermedad de Alzheimer y otras Demencias, doctor Luis Larcher. «Es una enfermedad en la cual el paciente muchas veces no se da cuenta de lo que le está pasando. Ahí es donde el familiar empieza a hacer todo un proceso, primero negación con respecto de lo que cambió en su familiar y después el duelo por todo lo que le está pasando. Y en el medio todo lo que es la cuestión de ir conociendo y aprendiendo cómo va evolucionando con los síntomas y luego el desenlace de la enfermedad«, analizó al inicio de la entrevista.

El profesional aseveró que los hijos tienen una imagen y de sus padres, pero con esta enfermedad van cambiando los rasgos de la personalidad y se va produciendo una dependencia progresiva y cada vez mayor. Explicó que a medida que aparecen los primeros síntomas, que son olvidos comunes o frecuentes, es necesario ir interviniendo y haciendo ese proceso tal vez más progresivo y con mayor conocimiento de la enfermedad.

Prevención, influencia genética y factores ambientales

Durante mucho tiempo para la enfermedad de Alzheimer no había tratamiento y se adjudicaba mucha responsabilidad a la cuestión genética. Eso fue cambiando con las investigaciones y actualmente se considera que, si bien hay una influencia genética en el desarrollo de la enfermedad, también existen factores ambientales que pueden influir en la aparición de la demencia.

Entre esos factores ambientales mencionó por ejemplo a los riesgos cardiovasculares como la hipertensión y la diabetes. «Son enfermedades silenciosas que van produciendo lesiones cardiovasculares que pueden producir lesiones a nivel cerebral. Previniendo esas enfermedades protegemos nuestro cerebro», sostuvo.

Lo mismo el traumatismo de cráneo, como los producidos en accidentes de tránsito, pueden generar microtraumatismos a nivel cerebro y eso a futuro pueden favorecer el desarrollo de algún trastorno demencial.

También aparecen el consumo de alcohol, de tabaco, y el estrés crónico. «Se han descripto 14 factores de riesgo que si se actúa en el adulto joven podría prevenirse en el futuro», aseguró.