Adicciones: cuáles son, según un experto, las primeras señales y dónde pedir ayuda

De las alteraciones del sueño al aislamiento social: el análisis del titular de la Dirección de Abordaje Integral de las Adicciones de la provincia sobre los nuevos hábitos de consumo y la guía completa de centros de rehabilitación y líneas de urgencia provinciales.

Detrás de cada consulta por adicciones en un hospital o en un centro de atención primaria, casi nunca la primera escena es la droga en sí. Puede aparecer, antes que nada, un silencio espeso. La confusión de un adulto, la mirada esquiva de un adolescente que no encuentra palabras para nombrar lo que siente, o la voz quebrada de una madre que llega al límite de sus fuerzas.

Desde la perspectiva del especialista, el consumo puede funcionar como la punta de un iceberg helado, cuya masa invisible está hecha de pérdidas, violencia, ausencias y un sufrimiento que no encuentra por dónde canalizarse.

“Existe una tendencia generalizada a pensar que ‘la sustancia’ es lo único importante en la consulta, pero el fenómeno se aborda desde el sufrimiento de la persona, de lo que le cuesta decir cuando quiere entablar una conversación”, explica Juan Zelaya Conti, titular de la Dirección de Abordaje Integral de las Adicciones de la provincia. “Se comprende que la sustancia en cuestión actúa como una ‘muleta’ que sostiene a la persona en su padecer”, añade.

Para el especialista, el abanico de razones que puede llevar a una persona a aferrarse a esa muleta es tan diverso como doloroso. Entre las situaciones que identifica en las consultas aparecen: rupturas afectivas, duelos no elaborados por la muerte de referentes familiares, experiencias de acoso escolar (bullying), discriminación, desempleo o la presión de integrarse, a edades cada vez más tempranas, grupos en los que circulan sustancias. Este enfoque se inscribe en la Ley Nacional de Salud Mental (N.º 26.657), que reconoce múltiples componentes de la salud mental y establece que las adicciones deben abordarse como parte de sus políticas.

El fenómeno del policonsumo

El mapa de los consumos cambia juntos con las modas y los hábitos de la sociedad. Zelaya Conti cita registros de la Sedronar para advertir sobre el descenso de la edad de inicio del consumo de sustancias. Según señala, se registran primeras experiencias entre los 11 y 12 años, e incluso a edades más tempranas en barrios de alta vulnerabilidad.

“En nuestra sociedad de consumo, todos los consumos descendieron en edad”, advierte el funcionario. “Solo basta observar a qué edad piden hoy los niños su primer celular. Los circuitos cerebrales de las adicciones mutan como las modas, y hoy nos encontramos con emergentes como la ludopatía juvenil, uno de los principales consumos sin sustancia que padece nuestra juventud”.